Un mate, por los viejos y nuevos tiempos
Apenas puso un pie en Montevideo, Cristina Kirchner ya tuvo su primer contacto con el presidente electo de Uruguay, José “Pepe” Mujica. En lo que es todo un gesto de cambio para una relación bilateral que viene a los tumbos desde hace tiempo, Mujica sorpresivamente se corrió ayer hasta el Hotel Sheraton para recibir a la Presidenta argentina. “No quería esperar hasta mañana para saludarte”, le explicó (¡que picardía pepito!). Acordaron que, cuando hoy coincidan en la Cumbre del Mercosur, volverán a dialogar y la expectativa ya está puesta en lo que puedan conversar a propósito del conflicto por Botnia. Mujica había adelantado su intención de “aislar” el problema para que el vínculo rioplatense pueda seguir su curso en los demás aspectos, pero en el gobierno argentino recordaban que en algún momento lo mismo dijo Tabaré Vázquez y todo terminó mal. Con todo, reconocen las diferencias entre uno y otro. Para empezar, el gesto de anoche. Una delicadeza que Tabaré nunca tuvo.
Bueno, hasta acá cito la nota de Página 12. Después todo se vuelve una marea de adjetivaciones como “cansino”, “distendido” y otras yerbas. Ya aburren con tanto maniqueísmo periodístico. Digan los hechos y ya. ¡Todo dilatado carajo! Lo único que se conserva de aquél Pagina 12 es la la impronta de los títulos de tapa. Luego han sido comidos por la mayonesa de los escribas.
Nota: No tomo más notas. Haré el esfuerzo de ejercitar los metacarpianos con mayor frecuencia. La entrada está completamente distorsionada. Es probable que quede mi espíritu de borrarla y sólo colocar, a modo ilustrativo y con toda la buena fé: “Cristina cruzó el charco y se trajo ésto bajo el brazo”…



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